viernes, 12 de diciembre de 2008



Se llevó la mano a la boca.
Luego el pie.
Me pregunté en qué momento los niños dejan de ser de goma y se convierten en adolescentes de plástico.
Y en qué momento los adolescentes dejan de ser de plástico y se convierten en adultos de celofán.

jueves, 11 de diciembre de 2008



- Lo mejor de todo es que la mano derecha nunca haga caso a la mano izquierda. Ese es el truco. Autonomía e independencia.
- ¿Te refieres a la política o a las relaciones? - inquirió ella perpleja, arqueando suavemente la ceja y mirándolo por encima de las gafas.
- Me refiero a tocar el piano, querida.

miércoles, 10 de diciembre de 2008



Marina miró el reloj. Las cuatro menos cuarto. Otra vez llegando tarde. Sabía que no la dejarían entrar en clase, pero insistió y probó a colarse por la puerta trasera.
- ¡Señorita Martínez! - gritó el calvo desde lo alto de la tarima, aún de espaldas a ella, escribiendo un galimatías en un pizarrón verde - ¿Acaso no se atreve a entrar por la puerta delantera?

Marina salió por la puerta de atrás, y se dirigió por el pasillo a la puerta delantera. Llamó a la puerta, la abrió y tímidamente esbozó una sonrisa:
- Siento llegar tarde. ¿Puedo pasar?
- Por supuesto, señorita Martínez. La próxima vez intente ser puntual.

Él se sintió bien. Ella también.

martes, 9 de diciembre de 2008



Sigo sin encontrar las tazas.
Abro cajas y cajas ya sin esperanzas.
Le grito al perro, que siempre anda en medio.
Le grito a G. que no tiene la culpa de nada, y en realidad se limita a quererme.
Le grito a M. porque sus juguetes ocupan más espacio del deseable.
Y después de tanto grito, me doy cuenta que no sirve para nada.
Las tazas no aparecen.
Así que le grito a las tazas. Malditas sean. Allí donde se hayan escondido.
Ojalá revienten. Que se rompan en mil trocitos y nunca más puedan recomponerse.