miércoles, 11 de marzo de 2009


El cielo se llenó de ruido. Las antenas se estiraron y cubrieron lo poco que quedaba de azul celeste. Las cotorras no dejaban de chillar. Y entonces entendí porqué inventamos el verbo "cotorrear". Los ramas se quedaron sin hojas y los árboles sin ramas. Y los parques sin árboles. Y entonces recordé una canción infantil que cantaba con mi hija todas las mañanas en el coche, mientras íbamos al colegio. Y a lo lejos se oyeron varias explosiones. Creí morir. Pero en realidad fueron otros los que morirían.

martes, 10 de marzo de 2009


Tengo un nudo en la garganta. Me va a explotar. Dicen que lo que te guardas y no dices no existe. Pero yo tengo un nudo en la garganta. Y la garganta llena de cosas.

viernes, 6 de marzo de 2009


- Mañana no estaré aquí
- Yo sí
- Mañana vendrán a recogerme.
- Pues encima mío pondrán los pies tres adolescentes.
- Me subirán en un camión.
- Me llenarán de cáscaras de pipas
- Me tirarán en cualquier sitio
- Y marcarán con un boli alguna parte de mi cuerpo.
- Mañana no estaré aquí
- Pues no sabes qué suerte tienes.

jueves, 5 de marzo de 2009


"Todo lo que ves por el agujero, hoy ya no existe. El agua, el invierno y el tiempo se encargaron de destruirlo"
Ella lo miró a los ojos. No sabía bien a qué se refería. Él y sus metáforas. Quiso entender que se refería a ellos. Creyó que el agujero era la relación entre ellos, el túnel que habían construido para poder enlazar sus vidas. Y el agua, el invierno y el tiempo la rutina y las discusiones, la frialdad que se había instalado entre los dos en los últimos tiempos. Cogió su mochila y se marchó sin articular palabra.
Ella era de pocas palabras. Él la había visto triste estas últimas semanas y por eso le propuso aquella excursión. Llegaron a un refugio abandonado y pensó que era un buen lugar para pasar la noche. A pesar de que estaba destrozado le pareció hermoso. Un enorme agujero dejaba entrar un paisaje al interior. Un paisaje que creyó que ya no existía. Pero ella seguía triste. Y la vio coger su mochila y marcharse. Él dejó que se fuera. Estaba seguro que ella ya no le quería.