
Miré hacia el techo. Se me perdió la mirada por un momento entre los focos de la lámpara. Me resultó especialmente bonita. Era una lámpara antigua, y en vez de globos de vidrio, el antiguo propietario había tenído el buen gusto de construirle una especie de globos de papel, imitando una llama. Me gustó desde el primer día que entré en aquella casa, cuando empecé a intuir que viviría allí.
Mire al lado. El tipo se acababa de quedar dormido. Roncaba. No soporto que ronquen, y menos en mi cama. Tuve la tentación de darle un empujón. ¿Qué hacía aquel hombre en mi cama?. Nos habíamos conocido hacía apenas unas horas. Cuatro miradas cruzadas, dos copas y un cigarro. Una conversación interesante, o que parecía interesante. Y le invité a tomar la penúltima en casa. Muy típico. Cuando entramos en casa me miró de soslayo y me dijo:
- Te voy a hacer un regalo que no vas a olvidar
No entendí en aquel momento a qué se refería. Me desnudó, me volteó, y practicamos sexo sin contemplaciones. Cuando acabó gritó algo así como “me siento un rey!!!”.
Se durmió. Ronca. No sé si ése era mi regalo. Pensé qué igual debía ser un regalo haberse follado a alguien que se siente un rey. Al menos la lámpara es bonita.
foto de Rosana :)